El acceso al agua en cantidad y calidad suficientes ya no puede pensarse como una condición garantizada. En los últimos años, distintos fenómenos —sequías prolongadas, contaminación de cuencas y sobreexplotación de recursos— muestran que la crisis hídrica dejó de ser excepcional para convertirse en un problema estructural.
Según el informe de FUNDAO, este escenario puede comprenderse a partir del concepto de default hídrico, entendido como la pérdida de capacidad de un territorio para sostener el abastecimiento de agua de manera sostenible.
A diferencia de una situación de escasez puntual, el default hídrico combina tres dimensiones: la disminución de la disponibilidad física, el deterioro de la calidad del agua y las fallas en la gestión e infraestructura. En este sentido, no se trata solo de un fenómeno natural, sino también del resultado de decisiones políticas, productivas y territoriales.
El informe señala que, a nivel global, el 70% del agua dulce se destina a la producción agrícola, mientras que más del 40% de la población experimenta situaciones de estrés hídrico estacional. En Argentina, si bien el país presenta niveles generales bajos de estrés hídrico, la distribución del recurso es desigual y existen problemáticas específicas según la región: escasez en zonas áridas, contaminación en áreas urbanas y presión creciente por el uso productivo.
Un dato relevante es que solo una pequeña proporción del agua extraída se destina al consumo humano directo, lo que pone en evidencia la necesidad de una gestión equilibrada entre usos sociales, productivos y ambientales.
Según FUNDAO, los principales riesgos asociados al default hídrico incluyen el deterioro de ecosistemas, impactos en la producción de alimentos, conflictos por el acceso al recurso y vulnerabilidades sanitarias. A esto se suman nuevas demandas, como el uso intensivo de agua en infraestructuras tecnológicas, que podrían incrementar la presión sobre el sistema en el futuro.
Frente a este escenario, el informe destaca la importancia de adoptar un enfoque preventivo basado en la gestión integrada por cuencas, el monitoreo permanente del recurso, la inversión en infraestructura y la incorporación del riesgo hídrico en la planificación territorial.
Pensar el agua desde esta perspectiva implica reconocer que su disponibilidad no está garantizada y que su sostenibilidad depende, en gran medida, de las decisiones que se tomen hoy.
Fecha técnica
Tema: Agua y gestión ambiental
Área: Gestión de recursos hídricos
Territorio: Argentina (enfoque general con implicancias provinciales)
Período analizado: 2020–2025
Tipo de documento: Diagnóstico
Año: 2026
Autoría: Gabriela Kohn

