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En diálogo con FUNDAO, el empresario pyme del rubro textil Raúl Hutin compartió su visión sobre la situación económica actual del sector y los desafíos que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas argentinas.

Para Hutin, el principal problema que atraviesa hoy el entramado productivo está vinculado al deterioro del mercado interno.

«Los trabajadores con trabajo en blanco cobran sueldos por debajo de la línea de la pobreza, los no inscriptos quedan a merced del importe que quieran o puedan pagarles y los desocupados y subocupados cada día la tienen más difícil para salir a buscar trabajo”

“Los sueldos reales siguen perdiendo respecto a la inflación a razón del 1,3% mensual para los privados, ya que los estatales, tanto nacionales, provinciales o municipales perdieron el 35% del salario real y ese deterioro significativo subsiste. La situación no es más esperanzadora para Jubilados y pensionados quienes solo cuentan con un ajuste del 1,5% oficial y un bono congelado de  $70.000 que nunca fue actualizado”

«Sobre este panorama es prácticamente imposible construir mercado interno, ya que a nadie le alcanza su ingreso para pagar alquileres, servicios, transporte, salud, educación y alimentos, y que aún le quede una moneda para esparcimiento o algún bien manufacturado.»

Según sostiene, esta situación impacta directamente sobre las MiPyMEs, cuyo nivel de actividad depende en gran medida del consumo interno.

«La crisis entonces de las MIPYMES es profunda y terminal, ya que todo nuestro esfuerzo va dirigido a ese mercado», afirma.

Economías regionales.

«Las economías regionales están en un estado de abandono que roza con la crueldad», señala.

Entre los sectores que identifica con mayores dificultades menciona la producción yerbatera, la industria avícola, la actividad láctea, el turismo, la hotelería, la vitivinicultura y diversas cadenas vinculadas a las economías regionales. En todos los casos, observa una combinación de caída del consumo, aumento de costos y dificultades para sostener niveles de actividad.

“Prácticamente desapareció la producción de yerba mate, la industria avícola está en la ruina reemplazada por la importación de pollos de Brasil, la industria láctea por la caída de ventas, la falta de exportación y la suba indiscriminada de los costos locales”

Estrategías de subsistencia 

Hutin también advirtió sobre las dificultades que enfrentan trabajadores independientes y pequeños emprendedores en un contexto de menor actividad económica. En particular, se refirió al crecimiento de estrategias de subsistencia por parte de trabajadores independientes y desocupados.

«Todos aquellos que no llegan a fin de mes y tienen un coche terminan el día en este rebusque», afirma al referirse al trabajo en plataformas de transporte y reparto.

Sin embargo, advierte que el aumento constante de personas que recurren a estas actividades termina aumentando la competencia y reduciendo los ingresos de quienes ya participaban en ellas.

Deuda externa e inversiones. 

Al analizar la situación financiera del país, expresó preocupación por el aumento del endeudamiento externo y la ausencia de inversión productiva. Citando datos recientes, sostuvo que la deuda externa alcanzó los 496.676 millones de dólares y que durante el primer cuatrimestre del año aumentó en 41.600 millones. Asimismo, señaló que la relación inversión/PBI se ubica en torno al 19,7%, por debajo del 25% que, según su visión, permitiría sostener un proceso de crecimiento económico más robusto.

«Las inversiones productivas no aparecen y así lo dicen los fríos números», sostiene.

“Los sectores de la producción vienen haciendo agua con números que erizan la piel, por ejemplo: máquinas y equipos se contrajo 19,7% (1° tri), máquinas agrícolas -26,8% (1° tri), textiles -33,2% interanual, muebles y colchones -12,3% interanual, calzado -26,6% interanual y así podemos seguir”

Perspectivas sobre el futuro

Finalmente, sobre las perspectivas hacia adelante, Hutin manifestó una visión crítica respecto de la situación social y económica.

«El panorama social es angustiante y desmotivador», afirma.

Entre los factores que menciona aparecen el aumento de la morosidad que  “trepó del 3,3 % al 11,5% (la mayor deuda desde la convertibilidad)”, las dificultades de acceso a medicamentos y servicios de salud, el desfinanciamiento de las universidades públicas y la situación de los jóvenes frente al empleo y la educación.

«Hay una juventud totalmente desmotivada que no ve futuro ni de trabajo ni de estudio», sostiene.

A modo de cierre, el empresario planteó que la recuperación de la producción y el empleo requerirá reconstruir condiciones que permitan fortalecer el mercado interno y generar expectativas positivas para el conjunto de la sociedad.

«Solo queda trabajar para que más temprano que tarde nuestra sociedad en su conjunto salga a revertir esta realidad», concluye.

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