FUNDAO

Estudiantes de escuelas técnicas de la provincia de Buenos Aires presentaron sus proyectos en la UIO-TEC, una exposición que conecta educación, innovación y producción en el polo industrial de la Cantábrica, al oeste de la Provincia. FUNDAO recorrió la muestra y conoció iniciativas que muestran cómo los jóvenes ponen sus conocimientos al servicio de necesidades concretas.

¿Cómo puede la tecnología ayudar a resolver problemas de la vida cotidiana, mejorar procesos productivos o cuidar los recursos? Esa fue una de las preguntas que atravesó a la UIO-TEC, la exposición organizada por la Unión Industrial del Oeste (UIO), donde estudiantes del último año de escuelas secundarias técnicas públicas y privadas de la provincia de Buenos Aires presentaron los proyectos desarrollados durante el ciclo lectivo.

Desde FUNDAO recorrimos la exposición y conocimos distintas iniciativas que tienen un denominador común: partir de un problema concreto para desarrollar una solución mediante el conocimiento, la innovación y el trabajo en equipo.

Entre los proyectos presentados encontramos propuestas tan diversas como la elaboración de bolsas de plástico biodegradable a partir de la pectina de cítricos (Ecoseal.ar, escuela Técnica N2 de Merlo) y el desarrollo de un software con inteligencia artificial para monitorear las condiciones reales de un cultivo (AgorMicro, Escuela Técnica N5 de Merlo). Iniciativas que muestran cómo los conocimientos adquiridos en la escuela pueden convertirse en herramientas para responder a desafíos ambientales, productivos y organizacionales.

De una necesidad concreta a una solución tecnológica

Uno de los proyectos que conocimos fue Zinclas Prisma, desarrollado por estudiantes de la Escuela Técnica N.º 6 de Morón, conocida como Chacabuco. Se trata de un sistema de gestión de procesos adaptable a las necesidades de distintas organizaciones, que actualmente se implementa tanto en la escuela como en la empresa Rotar S.A.

La iniciativa surgió de una pregunta que los propios estudiantes se hicieron al comenzar el año: ¿por qué seguir utilizando papel para registrar las asistencias escolares cuando podían resolverlo a través de una aplicación?

A partir de esa primera experiencia apareció una nueva oportunidad: desarrollar un sistema para Rotar, una empresa dedicada al rotomoldeo de plásticos. Allí identificaron dificultades vinculadas con la dispersión de la información y la gestión de los procesos internos.

“Tenían diez Excel distintos, incluso en el día a día usaban hojas, anotaban en hojas. Lo que nosotros buscamos fue optimizar los procesos”, contó Valentín, uno de los estudiantes que presentó el proyecto.

El sistema permite “centralizar información, gestionar stock, registrar variantes de producción y mejorar la trazabilidad de los procesos”. También incorporaron códigos QR para organizar la gestión de los moldes utilizados en la fábrica, simplificando tareas que antes demandaban más tiempo.

La propuesta no se limita a resolver una necesidad puntual. Su arquitectura permite adaptar el sistema a diferentes organizaciones sin tener que desarrollar una solución completamente nueva para cada una.

Detrás del desarrollo hay un equipo de aproximadamente 22 estudiantes que distribuyeron tareas y responsabilidades para llevar adelante el proyecto. Incluso incorporaron alumnos de años anteriores para que puedan adquirir experiencia y llegar mejor preparados a su último año.

Aprender a trabajar con otros

El trabajo en equipo es uno de los aspectos centrales de esta experiencia. Juan Marcelo Cháves, docente de informática y programación que acompaña al grupo, explica que el proyecto se desarrolla desde hace dos años y que una de las primeras cuestiones que trabajan con los estudiantes es justamente la organización colectiva.

“Hay un mito de que el que se dedica a programar es como un lobo solitario, alguien que puede trabajar de su lado, ahí en la oscuridad. Pero la realidad es totalmente diferente”, señala.

En el desarrollo del software, los estudiantes asumen diferentes roles: algunos trabajan en programación, otros en diseño de interfaces, organización de la información o coordinación de tareas. Cada función tiene responsabilidades específicas y resulta necesaria para alcanzar el objetivo común.

Para el docente, esta dinámica permite acercar a los jóvenes a situaciones propias del ámbito profesional: trabajar con otros, distribuir responsabilidades, cumplir objetivos y presentar los resultados de un proceso de desarrollo.

También destaca el valor de la formación técnica en su propia trayectoria. Como egresado de la misma escuela, reconoce que los conocimientos y las capacidades adquiridas durante esos años fueron fundamentales para continuar sus estudios y desenvolverse en el ámbito laboral.

Innovación con impacto

La UIO-TEC propone un espacio donde los proyectos escolares entran en contacto con el mundo productivo. Durante dos jornadas, los estudiantes presentan sus desarrollos ante empresarios PyME, funcionarios y público general, participan de instancias de evaluación y dialogan con representantes de empresas e instituciones.

La exposición permite que los jóvenes pongan a prueba sus ideas en un contexto diferente al aula, donde deben explicar qué problema buscan resolver, cómo funciona su propuesta y qué posibilidades tiene de implementarse.

Lo que aparece en estos proyectos es una concepción de la innovación que va más allá de incorporar nuevas tecnologías: innovar también es observar el entorno, identificar necesidades y encontrar maneras de mejorar procesos existentes.

En ese camino, la formación técnica cumple un papel fundamental. No solo brinda conocimientos específicos, sino que ofrece herramientas para trabajar colaborativamente, integrar distintas capacidades y desarrollar soluciones con aplicaciones concretas.

La experiencia de la UIO-TEC muestra el potencial de una educación técnica conectada con su entorno, acompañada por docentes comprometidos y abierta al intercambio con organizaciones y sectores productivos.

Cuando los jóvenes pueden poner sus conocimientos en práctica, trabajar con otros y comprometerse con problemas reales, la escuela se convierte también en un espacio desde el cual imaginar y construir nuevas respuestas para la sociedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

↑